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Pronto descubrirás que este post de octubre es especial: hemos querido que fuera a dos voces, la nuestra y la de alguien que sabe contar historias muy y muy bien. Pero antes de que empieces a hacer elucubraciones, ¡te ponemos en contexto!

Seguramente recordarás que hace unos meses te hablamos de las actividades organizadas en el 2016 en Calella en calidad de “Villa europea del deporte”. Pues bien, entre ellas también hubo espacio para un cuentacuentos dedicado al deporte. ¡Sí, lo has leído bien!

Fueron tres los cuentos protagonistas de la actividad (“La llebre i la tortuga”, “La Caputxeta forçuda” y “El cargol i l’herba de poniol”), interpretados por Sílvia Serra, triatleta amateur, conferenciante y narradora.

Sílvia demostró una extraordinaria capacidad de interacción con el jovencísimo público, que fue partícipe de la actividad durante toda la sesión. Pero, sobre todo, nos enseñó que no es necesario utilizar narraciones de temática deportiva para promover entre los más pequeños los valores del deporte. Es la interpretación que se hace de ellos la que permite vehicular unos valores como el trabajo en equipo, el esfuerzo o la constancia. ¡Una lección inspiradora!

Asistir al evento no solo nos entusiasmó porque nos sentimos parte del proyecto —al haber colaborado en la planificación de las actividades culturales promocionadas por Calella, Villa Europea del deporte 2016— sino, sobre todo, porque nos pareció interesante conocer a una artista con inquietudes similares a las del equipo de Nikita Events. ¡Así que solo nos queda presentártela!

Sílvia Serra es una persona alegre, llena de vitalidad y con mucha energía. Parlanchina, dicharachera y siempre con un montón de historias para contar, nos dice: “Disfruto mucho de mi trabajo como narradora oral, y todavía se me humedecen los ojos cuando recuerdo como, hace dos años, decidí dejar mi trabajo en una escuela infantil para emprender. ¡Estoy contentísima de haber llegado donde estoy, cargada siempre de historias bonitas! Historias de diferentes formas y de muchos colores. Y en todo esto me ayuda mucho dedicar mis momentos libres al deporte. Amo el deporte desde pequeña. Su práctica me sirve para canalizar toda esa energía que tengo. Me sirve para liberarme de tensiones, estrés o simplemente para no pensar en nada, para desconectar.
El deporte hace que mis ideas se reorganicen mejor para luego plasmar mis historias en el papel con más claridad”.

¿Quieres conocerla un poquito mejor? A continuación encontrarás un extracto de la entrevista que le hicimos para conocer más a fondo su opinión y sus puntos de vista acerca de algunos temas que nos interesan especialmente. ¡Esperamos que disfrutes tanto leyéndola como nosotras haciéndola!

¿Cómo seleccionaste los cuentos y en qué parámetros te basaste para ello?
Fui a la biblioteca del pueblo y busqué cuentos específicos que hablaran de deporte, pero los que encontré no me transmitían nada de lo que yo quería. Buscaba cuentos donde se reflejasen los valores que transmite el deporte: constancia, sacrificio, esfuerzo, autoestima, superación personal… Cuentos que hablasen del éxito y del fracaso. Me interesaba hacer hincapié en este tema, puesto que los adultos somos los primeros que nos cuesta encajar un mal resultado.
Finalmente, encontré muchos cuentos que –aunque no estuvieran clasificados como cuentos propiamente “deportivos”– reflejaban todos estos valores. “La llebre i la tortuga”, “La Caputxeta forçuda” y “El cargol i l’herba de poniol” fueron los cuentos escogidos para la ocasión. Valores como el trabajo en equipo, la superación personal y la autoestima fueron el tema principal de mis narraciones el día de la sesión que hice en la biblioteca del pueblo, en Calella.

¿Qué valores crees que son los más importantes, en relación con la práctica deportiva, para transmitir a los niños hoy en día?
Los que he dicho anteriormente: constancia, sacrificio, esfuerzo, autoestima, superación personal, y también podríamos añadir: seguridad en uno mismo, confianza, trabajo en equipo, organización, respeto…

¿Y a los padres?
Respeto, paciencia, motivación… Ellos son el modelo para sus hijos y si no tienen estos valores bien asimilados de poco servirá que estén a su lado.

Para terminar, una pregunta clave: ¿el deporte es cultura?
Para mí, sin duda, el deporte es cultura. Las personas que lo practicamos de manera habitual tenemos una manera de ser similar; somos constantes, luchadores, con espíritu de superación personal y con mucha confianza en nosotros mismos.
La práctica del deporte me ha llevado a lugares que seguramente no hubiera descubierto si no lo hubiera practicado. Gracias al deporte, he podido conocer un poco mejor el lenguaje del mar o lo que nos transmite el silencio de las montañas…
El deporte sigue siendo una buena herramienta para aprender y seguir aprendiendo cada día.

Con esta lección de educación, de aprendizaje y de vitalidad nos despedimos del post de hoy. Y lo hacemos reflexionando sobre nuevas maneras de divulgar los valores que acompañan a la práctica deportiva y, en definitiva, a la vida misma.

Y tú, ¿conoces otros relatos –para pequeños y no tan pequeños– que transmitan la pasión y el amor por el deporte? ¡Cuéntanos el tuyo!

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